No habrá paz en Sudán si el dictador Omar Al-Bashir no abandona el poder
A la asociación Amigos de Darfur (DFA) nos agrada la resolución de las Naciones Unidas nº1564, ya que se hace eco de una de nuestras propuestas enviada a esta organización hace ya tres meses y que también fue publicada en la página Web de la oposición sudanesa http://www.southsudannation.com. En una carta abierta dirigida a las Naciones Unidas, y a todos los países democráticos, pedíamos que se declarara Darfur zona de exclusión aérea para proteger a la población indígena de futuros genocidios (ver más información en http://www.sudana.net). Ahora nos gustaría también que declarasen un embargo de armas para reducir la capacidad asesina del actual régimen sudanés.
Al régimen dictatorial de Omar Al-Bashir no le importa ni los ciudadanos ni la cohesión del país. Simplemente busca las fórmulas que le permitan permanecer en el poder el mayor tiempo posible porque sabe que, el día en el que su régimen caiga, tanto él, como todos aquellos que tengan las manos manchadas de sangre y sus cómplices, tendrán que enfrentarse a la ley y ser juzgados por sus crímenes contra la humanidad. Por esta razón el régimen no quiere resolver todos los problemas del país en una única mesa de negociaciones. Teme que con la llegada de la democracia pueda perder el poder. Ha creado tres grupos de negociaciones, uno para cada región en conflicto: un grupo negocia con los sureños en Naivasha (Kenia), otro con los darfurianos en Abuja (Nigeria) y el tercero negocia con la oposición del norte en El Cairo (Egipto). Además, el dictador actúa como si fuera el dueño de Sudán y trata a la oposición como si fuesen esclavos que buscan su libertad. Con la firma de los famosos "seis protocolos", que firmó el régimen del dictador con los rebeldes sureños (SPLM/A) del Dr. John Garang en Kenia, el régimen garantiza su permanencia en el poder felizmente, ya que los protocolos no contemplan ningún castigo ni exige ninguna investigación sobre los crímenes cometidos por el régimen durante más de una década en el sur de Sudán en nombre de la Yihad, los cuales merecerían ser considerados como genocidio.
En el actual conflicto de Darfur, el dictador sanguinario ha optado por el uso de una fuerza brutal (aviones caza bombarderos MIG29 rusos, helicópteros chinos y la milicia fascista árabe Janjaweed (diablos montados sobre caballos), que han cometido genocidios y desplazamientos masivos provocando la reacción de la comunidad internacional en su conjunto. Mientras tanto, el dictador y genocida Omar Al-Bashir se ha dedicado a celebrar su segundo ascenso militar (de Coronel a Teniente General por haber hecho triunfar el golpe de estado que él mismo perpetró en el año 1989 y, ahora, por arte de magia, de Teniente General a Mariscal). En el espectáculo desfilaron aviones y tanques manchados con la sangre de los inocentes darfurianos. Ojalá que jamás este dictador malvado llegue a ser emperador como lo fue Boukassa.
Si realmente el régimen quisiera resolver todos los problemas políticos del país hubiera convocado a todos los partidos de la oposición para discutir sobre el futuro del mismo, resolver los problemas desde la raíz y no administrar calmantes que sólo convierten el problema en una enfermedad crónica que, con el tiempo, se extenderá por todo el cuerpo de la nación; como está sucediendo ahora en Darfur, que está sangrando y llorando con llanto.
La malicia del régimen del dictador quedó patente con su indiferencia hacia las víctimas del genocidio de Darfur. No sólo les negó ayuda digna, sino que además puso obstáculos a las organizaciones humanitarias que solicitaban permiso para entrar en Darfur y ayudar a los desplazados. Es más, se dedicó a calumniar a las ONG y a los propios desplazados: acusó a las primeras de predicar el cristianismo en los campos de refugiados y llegó a encarcelar a muchas víctimas del genocidio por haber hablado con estas organizaciones sobre su drama y su sufrimiento en las aldeas atacadas por el régimen y quemadas por sus milicias Janjaweed. También acusó a los países que pedían el fin de las atrocidades contra las tribus indígenas de haber organizado un complot con el sionismo internacional y el imperialismo norteamericano para socavar así la consolidación de un estado islamista en Sudán. Esta teoría es utilizada por todos los dictadores árabes porque moviliza masivamente a los ciudadanos musulmanes, sobre todo a los que son susceptibles de ser manipulados por los regímenes dictatoriales que hacen uso de la religión islámica para conseguir sus objetivos políticos. En la conferencia sobre Darfur que dí en el Forum Internacional de Barcelona 2004 hace tres meses, advertí que el régimen del dictador Omar Al-Bashir explotaría la teoría del complot sionista y americano contra Sudán cuando se sientiese acorralado por la comunidad internacional. Sadam Husein, que gobernaba al frente del partido laico Hizb Al-Baaz en Iraq, utilizó esta teoría cuando se sintió acorralado tanto en la Primera Guerra del Golfo como en la Segunda y, además, añadió a la bandera iraquí la frase Alahu Akbar (Alá es grande), hizo un llamamiento a la Yihad y pidió ayuda a todos los musulmanes del mundo. Ambos dictadores (Omar Al-Bashir y Sadam Husein) son cínicos y lo único que realmente les importa es el poder. El Coronel Omar Al-Bashir llegó al poder por la fuerza de las armas en el golpe de estado perpetrado el 30 de junio de 1989, conocido como la revolución de Al-Intikas (retroceso). Sin embargo, el día 24 de septiembre de 2004 anunció que los fieles a su antiguo maestro y líder del partido desaparecido NIF (Frente Nacional Islámico), del Dr. Hassan Al-Turabi, estaban preparando un golpe de estado contra su régimen, les llamó de todo y les acusó de utilizar métodos no legítimos para acabar con su gobierno. Además declaró que serían castigados (ejecutados) sin compasión, lo cual no debe resultar novedoso si se tiene en cuenta que este dictador ya había asesinado a muchos de sus antiguos colegas. Estos hechos sucedieron además durante el Ramadán (mes sagrado para los musulmanes). Resulta increíble escuchar a un dictador golpista dando lecciones de legitimidad y de leyes, cuando está gobernando con decretos y gracias al estado de sitio permanente. Los gobernadores de las provincias son representantes suyos, nombrados por decreto y derrocados arbitrariamente; mientras los ciudadanos resultan ser meros espectadores que soportan los abusivos impuestos del régimen.
Las negociaciones de Abuja, entre los Luchadores por la Dignidad de los Darfurianos (LDD) y el régimen dictatorial de Omar Al-Bashir, fueron algo así como un partido de fútbol: Al- Bashir envió a un equipo con un capitán llamado Majzub Al-Jalifa, conocido por su odio hacia "Aulad Al-Garib" (la gente de Darfur), para que les diera una paliza en el terreno de las negociaciones. Éstos iban acompañados por muchos jubilados que hacían las veces de animadores porque su pensión depende directamente del régimen. El equipo del dictador pasó el tiempo regateando, no se atrevía a acercarse a la meta del contrario y, cuando menos lo esperaban, el LDD les metía un gol. Entonces los hombres del dictador protestaron. Pero como los espectadores de todo el mundo ya habían visto que jugaban sucio, utilizando jugadores salvajes Janjaweed en posiciones defensivas en los campos de Darfur, no les concedieron ningún crédito. Además, los observadores internacionales presentes en los campos de juego de Abu-Shok, Abu-Lahab y Yahanam (infierno) repletos de refugiados, corroboraron lo que decían los testigos. Entonces el árbitro de las Naciones Unidas les sacó la segunda tarjeta amarilla... y como el dictador conoce la peligrosidad de su situación, ya que la próxima tarjeta será la roja y su expulsión del poder, empezó a cambiar de táctica. Ahora busca sobornar al entrenador del equipo de la oposición del norte en el Cairo y, con la reanudación de las negociaciones de Naivasha (Kenia) con el SPLM/A del Dr. John Garang, pretende fichar a miembros de la oposición, como ya hizo en otras ocasiones, ofreciendo a los jugadores tránsfugas un trocito de pastel en el poder.
El dictador Omar Al-Bashir tiene muchos puntos en común con su maestro, el anterior dictador Nimeri, aunque el alumno ha logrado superarle en brutalidad y crueldad. El alumno ha cometido un genocidio contra las tribus indígenas de Zaghawa, Fur, Massalit etc… en Darfur, contra los sureños y contra los Nuba en el sur de Kurdufán. Aún así tiene la cara para hablar en nombre del Islam e hipócritamente califica a los soldados, caídos durante la guerra civil en el sur del país, de mártires; mientras que a los caídos en las filas de la oposición los tacha de infieles. Habla del Islam como si fuese el Salahu-Eldin Al-Ayubi del siglo XXI (líder musulmán que venció a los cristianos en la cruzada de Jerusalén durante el siglo XII) pero no se atreve ni tan siquiera a mencionar el nombre de Jerusalén. Sólo tiene coraje para bombardear a mujeres, niños, ancianos, discapacitados y hombres desarmados en las aldeas indígenas de Darfur. Mientras, Egipto ocupa territorio sudanés (el triángulo de Halaib) desde 1992 y el dictador no se atreve a recuperar el honor y el orgullo de la patria heridos. Es más, les regaló generosamente una gran cantidad de tierra fértil para que fuese cultivada por los campesinos egipcios y, lo que resulta más insólito aún, se arrodilla y acepta todas las propuestas de Egipto al igual que hacía su predecesor Nimeri, que cortaba las manos de los que robaban carteras y, sin embargo, acabó robando al país millones de dólares y refugiándose en Egipto cuando fue derrocado por el pueblo ¿Estará haciendo lo mismo este dictador? Porque ya lleva 15 años en el poder y ¡¡Ya está bien de despotismo!! Muy pronto el pueblo gritará ¡¡Abajo tirano!!
Desde nuestro punto de vista no habrá paz en Sudán si el dictador Omar Al-Bashir no abandona el poder.Dada su negativa a que se produzca un cambio democrático, donde todos los ciudadanos sudaneses, independientemente de su procedencia, origen o religión tengan los mismos derechos, y que todos los partidos gocen de plena libertad a la hora de ejercer su propia actividad política; además de expresar su negativa al establecimiento de una constitución permanente consensuada por todos los partidos; creemos que el dictador tiene dos opciones:
1. Abrir una nueva página, integrar a todos los partidos políticos en la redacción de una constitución permanente, convocar elecciones generales y ceder el cargo al presidente electo; como así lo hizo el Sr. Suar Al-Dahab, que aceptó la voluntad popular y abandonó el poder.
2.Ser derrocado algún día por el pueblo o morir, y ser enterrado, como el último dictador de Sudán. Es imposible que volvamos a ser gobernados por otro dictador porque, si esto llegase a producirse, significaría la disolución del país en cuatro estados independientes (Darfur, South Sudan, East Sudan y North Sudan) o en más quizás.
Autor: Bushara Ahmed Gumaa
Presidente de la Asociación Amigos de Darfur (DFA)
E-mail: darfurs_friends@tuvoz.net